Colegio Manuel Vicuña - La Legua

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14 de Noviembre de 2008

“Un colegio de altas expectativas para La Legua”

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Por Pamela Elgueda y Manuel Fernández

Cuando Melissa Valladares (18) llegó con el diploma de 4º medio bajo el brazo, sintió que todos en su pasaje de la población La Legua, estaban orgullosos de ella. 'Pocas veces se ven graduaciones aquí', cuenta.

CLAVES EDUCATIVAS

Ámbito pedagógico:
Claridad en que la meta es que los niños aprendan. Acompañamiento a los profesores en su labor.

Ámbito psicológico y afectivo:
Apoyo a los alumnos con dificultades emocionales, psicomotoras y de aprendizaje.

Ámbito de gestión:
Búsqueda permanente de apoyo de empresas que den prácticas a los alumnos.

No muchas iniciativas prosperan en La Legua. 'Por acá han pasado y caído proyectos e instituciones. Lo único que persiste es la violencia y la droga que han querido combatir', reflexiona Juan Enrique Guarachi, director ejecutivo de Belén Educa, fundación que apostó en 2003 por instalar ahí el colegio Manuel Vicuña. La de Melissa fue la primera promoción en egresar.

La llegada del colegio se debió también a la insistencia del ex párroco de La Legua, Mariano Puga, y a los llamados del gobierno a empresas y fundaciones para combatir la pobreza, violencia y drogas en el lugar. También fue decisivo el aporte que hizo Constructora Bío Bío, que levantó el edificio.

Partieron con 150 alumnos. Entre ellos Edwin Quintana (19), en 1º medio: 'Mi mamá me miraba raro porque quería estudiar en la población'.

Un prejuicio que hace que hoy la matrícula sólo sea de 314 alumnos, cuando existen 500 cupos. 'Hay familias que no ven a la educación como factor de cambio social y hay otras que no creen que algo bueno pueda salir de La Legua', dice Guarachi.

El entorno genera problemas aun más complejos. 'Las propias historias de vida de los alumnos les ponen obstáculos', subraya Verónica Tagle, coordinadora de enseñanza media.

De hecho, el curso de Edwin y Melissa fue constantemente golpeado. En 1° medio se salieron algunos por la droga. En 2°, un compañero fue asesinado en un tiroteo. Otros abandonarían por problemas familiares o porque fueron padres o madres.

Al principio además hubo serios problemas de disciplina, como inasistencias, impuntualidad y hasta huelgas. Cuatro años después el comportamiento y los aprendizajes mejoraron.
Los progresos se lograron gracias a que 'tenemos altas expectativas en los alumnos', dice la directora Eloísa Espinoza. Eso fue lo que incentivó a Marion Espinoza (18) a perseverar. 'Yo necesitaba creer que, si ponía todo mi esfuerzo, podía cambiar una parte de La Legua. Y el colegio cree en ti, en que eres capaz'.

Eso se traduce en exigentes planes académicos. Hay inglés avanzado de prekinder a 4º medio, además de programas especiales en matemática y ciencias, y se incentiva con premios a los alumnos y cursos que leen más.

Los premios también cumplen un rol relevante. El propio Edwin fue reconocido en 2005 por sus profesores como el alumno solidario: 'Fue lo más emocionante que viví. Sentí que en verdad me querían'.

El colegio tiene una orientación técnica, con especialidad en Administración, lo que involucra pre-prácticas y charlas. Herramientas que le permitieron a Melissa entrar a trabajar a una pyme y soñar hoy con seguir estudiando y ayudar en su casa.

EN CIFRAS

Según información de Conace (2005), el total de alumnos de 8º básico a 4º medio que cree que se usa, porta o trafica drogas en los alrededores de su colegio es de 41%.

El 12,6% de los alumnos que consideran a su colegio muy exigente académicamente consumen drogas. En cambio, la cantidad de consumidores que lo perciben como poco exigente es de 29,1%.

UN REFUGIO

La directora cree que la educación de calidad es el arma para que los niños logren salir del círculo de drogas y violencia que ha caracterizado al sector: 'La educación se transforma en un vehículo real para sacarlos de la pobreza y sus problemas'.
Alejandro Taha, presidente del Centro de Padres, reconoce lo anterior y advierte que 'es necesario que la sociedad no estigmatice al colegio por estar acá y lo ayude a dar oportunidades'.

Por eso, Carmen Cisternas, directora de Proyectos de Belén Educa, enfatiza que necesitan empresas y personas que quieran apoyar al colegio. Porque, como dice Edwin, 'aquí uno encuentra un refugio que no va a ir a buscar en la droga'.

Este ex alumno recibió hace pocos días una de las 18 becas que la U. Pedro de Valdivia le entregó a la fundación, con lo que podrá cumplir su sueño de estudiar psicología. Ahora Edwin hace planes desde una nueva perspectiva: la de saberse capaz de surgir pese al estigma bajo el que le tocó nacer.

TESTIMONIOS DE UNA TRANSFORMACIÓN

  • NICOLÁS BARAHONA (8), 2º Básico: 'Mi mamá no quiere que me junte con los niños de mi cuadra que están acá, porque son malos. Entonces me quiere cambiar de colegio. Quiere que sea tranquilo'.

  • SALVADOR LÓPEZ (10), 5º Básico: 'No me gusta este barrio, porque es muy peligroso y a veces uno no puede salir a jugar. Puede que uno vaya caminando y haya una balacera y uno muera'.

  • GERALDI VELÁSQUEZ (13), 8º Básico: 'El colegio es parecido a la calle porque son como todos alegres. Lo que sí es que aquí no hay las armas que hay afuera, como que algunos caen en las drogas. Eso no'.

  • EDWIN QUINTANA (19), ex alumno: 'Los profes te ayudan, te van a buscar a la casa, te llaman, hay mucho apoyo. Si una persona no engancha después de eso, ¿que más se le va a hacer?'.

  • MARTIN OYARZÚN, profesor de música: 'Enseñarles a estos niños no es más difícil, es diferente. Tengo que usar otras estrategias, acomodar actividades, preocuparme mucho del trato y de la motivación'.

  • ELOÍSA ESPINOZA, directora: 'Nuestros estudiantes son muy asertivos, si algo no les gusta lo dicen. Eso es valioso, aunque tenemos que educar la forma cómo se dice'. 

  • VERÓNICA TAGLE, coordinadora E. Media: 'Antes hacían huelgas por cualquier cosa. Ahora no se pierden un minuto de clases y han tenido que entender que las cosas se solucionan de otras maneras'.

  • ALEJANDRO TAHA, Centro de Padres: 'Si un joven va a trabajar y le pagan el sueldo mínimo, va a preferir vender droga. Por eso hay que atacar la falta de oportunidades, como lo hace el colegio'.
    Ver publicación original en el diario El Mercurio