
14 de Noviembre de 2008
“Una última oportunidad para los excluidos”
Aquí puedes ver la edición original de este reportaje
Por Manuel Fernández Bolvarán
Daniela López dejó el colegio a los 9 años por los problemas de su mamá con la justicia. Recién terminaba 2º básico y apenas sabía escribir. Fue el inicio de seis años de vida en la calle, en los cuales su madre siguió 'con los mismos condoros de toda la vida', que le valieron una condena de 11 años en prisión. Lleva siete.Daniela estaba totalmente sola cuando llegó a pedir un lugar en el colegio Talleres Provocacionales Hogar de Cristo. Le llamó la atención el sistema de hacer dos cursos en un año y el poder participar en los talleres de jardinería, peluquería, estructuras metálicas, gastronomía y electricidad que se ofrecen.
La aceptaron. Tenía 15 años cuando entró a 3º básico.
Es una de las 200 historias que se pasean por las salas y patios de este colegio ubicado en La Granja. Miguel Almendras, el director, las conoce todas y las resume en crudas cifras: 24% de los alumnos del recinto consume droga habitualmente, 14% llegó derivado de tribunales y 30% es víctima de violencia intrafamiliar.
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EN CIFRAS 66,8% de las personas en situación de pobreza no terminó el colegio. En personas no pobres la cifra es de 45,9%. 8,7 años es el promedio de escolaridad en hogares pobres. El promedio nacional es 10,1 años. 6,2% es la tasa de analfabetismo entre personas en situación de pobreza, según Casen 2006. En la población no pobre es 3,6%. |
'Recibimos a los excluidos del sistema escolar por edad, nivel socioeconómico, conducta o rango intelectual', explica Almendras. De hecho, los alumnos del colegio tienen, en promedio, 4,5 años de desfase respecto del curso que les corresponde por su edad.
Valorar la educación
En sus 21 años de existencia, el proyecto -dependiente de la fundación Padre Álvaro Lavín, del Hogar de Cristo- ha consolidado un modelo para atender a este complejo grupo.
Eso incluye que los jóvenes no tengan que pagar un solo peso por asistir. Les dan los útiles, que quedan guardados en el colegio, y hasta les costean la locomoción. Incluso se entregan ayudas en mercadería a las familias más complicadas económicamente.
'Algunos prefieren limpiar parabrisas en las esquinas que venir a clases, porque pueden llegar con algo de plata a su casa. Estas ayudas son como el pago que reciben por el trabajo de estudiar', señala el director.
El gran objetivo es que los alumnos valoren la educación, algo difícil cuando vienen de sectores donde ir al colegio es mal visto: buena parte de los alumnos se cambia el uniforme por ropa de calle al salir de clases, para no parecer 'giles'.
'Nos preguntan qué sacan con estudiar y trabajar si el que trafica gana más plata que la que ellos podrían hacer en toda su vida. Ahí uno rescata los valores, la importancia de ganarse la vida limpiamente', dice la profesora de 1º básico, Valeska Basáez.
Actividades deportivas con los profesores, premios por buena asistencia y conducta, nueve horas a la semana de orientación y docentes que dan la bienvenida en la mañana a los alumnos son algunas formas de construir un buen clima escolar.
También es clave el trabajo del equipo psicosocial del colegio, que le busca un apoderado a cada alumno de básica de entre su círculo cercano. Como los padres suelen estar ausentes, se recurre a abuelos, tíos, vecinos o a personas de los hogares de menores de donde son derivados.
'Los alumnos con mejores resultados son los que tienen un adulto significativo que los apoya. Nuestra misión es detectar quién puede ser y aliarlo en la tarea', explica Pablo Castro, asistente social de la escuela.
En el caso de la media -que funciona en horario vespertino, porque muchos trabajan-, el rol de apoderado lo asumen en parte los mismos jóvenes. 'Así empiezan a hacerse cargo de sus actos y omisiones', dice Castro. Y hay logros: consiguen retener al 85% de sus alumnos.
Como Daniela López. Aún vive sola, con la ayuda de sus vecinos y amigos. Pero tiene metas claras: quiere seguir estudiando y ser técnico en alarmas. Ni siquiera el accidente que sufrió el año pasado -que le impidió usar el brazo derecho por meses- fue obstáculo para que siguiera asistiendo. 'Hice el esfuerzo y aprendí a escribir con la zurda. Es re-difícil, pero ni ahí con dejar de estudiar, porque es la única forma de no caer en los mismos errores que mi mamita', dice. Hoy tiene 20 años y este mes saldrá de 4º medio.
CLAVES:
El 74% del presupuesto del colegio viene de los socios del Hogar de Cristo, por lo que hay un fuerte control del buen uso del dinero.
TRABAJO PERSONALIZADOEl trabajo académico se hace al ritmo de cada alumno y se evalúan diariamente sus progresos conductuales. Se va a buscar a la casa a los que faltan y, cuando se logra ponerlos al día respecto del curso en que deberían ir por su edad, se les busca un colegio normal que los reciba, para que logren reinsertarse en la sociedad.
TODOS SE EVALÚANCon observaciones de clases, se evalúa el trabajo de los docentes. También se califica al personal administrativo, partiendo por el director.
Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Mercurio el 4 de noviembre de 2007, como parte de la serie 'Educación y Pobreza' que publica el Área de Educación de Fundación Chile en conjunto con el diario El Mercurio.








